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OPINIÓN

Deporte y Género

13 de enero de 2026

Andrés Charria

Fundador de Tres Puntos Consultores
Canal de noticias de Asuntos Legales

He escrito varias veces sobre el tema y también varias veces aparecen nuevos asuntos sobre la participación de deportistas trans en las competencias que cambian la situación del momento. El asunto no es pacífico; la tendencia actual, fuera del deporte, es reconocer diferentes géneros alejados del tradicional hombre y mujer.

La autopercepción es el principio según el cual cada persona define su propia identidad de género a partir de cómo se vive y se reconoce a sí misma, independientemente de su sexo biológico o de las expectativas sociales. Hay género no binario, género fluido, agénero y bigénero entre otros. Estos nuevos géneros que reconocen una mayor diversidad en la experiencia personal.

El deporte siguió la tendencia inclusiva, trató de incluir a las mujeres trans y se enfrentó a problemas complejos; casos como el de Casper Semenya, Lia Thomas e Imane Khelif, mostraron las dificultades de una política de inclusión automática de las deportistas trans en detrimento de las mujeres cis.

Inicialmente varias Federaciones Internacionales integraron a las mujeres trans en el deporte femenino con resultados poco deseables. El caso de Lia Thomas demostró que un deportista hombre mediocre puede volverse en muy poco tiempo una mujer de élite con el tránsito hacia mujer. Hay videos sobre el tema.

El año pasado la tendencia cambió y la mayoría de los deportes optaron por retirar a las mujeres trans de las competencias femeninas. Estas decisiones no se basan en autopercepción, sino en criterios biológicos ligados a la pubertad masculina, y se justifican en equidad competitiva o seguridad.

Atletismo, natación, rugby, ciclismo y levantamiento de pesas o lo han prohibido o lo hacen tan estricto que se podría considerar prohibición. El comité Olímpico Internacional no se pronuncia y deja que sean las federaciones internacionales quienes decidan en este asunto espinoso.

En este asunto, a partir de mediados del siglo pasado se empezó a revisar (término poco afortunado) a las mujeres para evitar hombres en competencias femeninas La historia de esta revisión trajo desde una comprobación visual del cuerpo de las atletas hasta un estudio de cromosomas y hormonal.

La situación es pendular, de la prohibición absoluta a la permisividad absoluta y nuevamente la tendencia se mueve a la prohibición. Entrar a analizar la cuestión no es fácil y la conclusión a la que al menos yo arribo es que nos falta información.

El deporte es la actividad humana que más lentamente cambia; le cuesta respetar las leyes, no entiende del control estatal y sigue siendo, que yo sepa, la única actividad totalmente segregada por sexo. Si bien ya hay algunas competencias mixtas son pocas y en el fondo se trata de competencias de hombres contra hombres y mujeres contra mujeres un poco mezclados.

Una sentencia de tutela de una mujer trans en Colombia va en contravía de la tendencia actual; aunque con matices. No impone la inclusión automática de mujeres trans en el deporte femenino, pero prohíbe la exclusión plena e indiscriminada y exige un análisis contextual, caso por caso, que armonice igualdad, identidad de género y orden competitivo justo.

Habrá casos en que se analice la presencia de mujeres trans en competencias femeninas, pero en otros resulta imposible sustraerse a las reglas que el deporte, desde su cabeza, la federación internacional impone. Para concluir sobre este complicado tema vale la pena indicar que, el deporte no puede resolverse con consignas, ni inclusivas ni excluyentes.

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